sábado, 10 de marzo de 2018

"LO ESTÁ ESPERANDO"


La imagen de hoy dice: 
Estando él todavía lejos, le vio su padre y conmovido corrió
Lucas 15:20

Jesús hoy le dice: Tengo grandes sueños para tu vida, algunos te los mostré, en sueños, otras veces en mi Palabra, te di una Palabra Rhema para tu vida y sonreía cuando vez tras vez, la recordabas y le contabas a los demás sobre tu ministerio.
Te extraño, yo no estoy en un edificio; pero cuando están todos mis hijos reunidos, cantándome bellas canciones, no te veo y realmente te extraño.
¿Qué te dijeron de mi? ¿Qué hablaron de mí para convencerte de que no te conviene estar a mi lado? ¿Qué voces extrañas te confundieron al punto de hacerte olvidar todo lo que sabías sobre mí? 
¡Te veía tan seguro de tu elección cuando me entregaste tu vida y me pediste que sea tu Señor!
Yo te amo, no estoy enojado; di mi vida por ti, solo por amor. Te escogí desde el vientre de tu madre, para que transitaras tu vida a mi lado;  sirviéndome para que otros también pudieran conocerme. ¿Recuerdas como te usaba?
Por supuesto las personas que te alejaron de mí; si no se arrepienten, van a tener que dar cuenta delante de mi Padre por su proceder; pero a ti te di dominio propio; por eso espero que tus convicciones sean firmes y tu amor por mí, te hagan volver a mis brazos. 
Quiero tener todo de ti, en algún momento me dijiste que eras mío; yo te tomé en mis brazos y te amé.... y te amo.
Vuelve a mí, te estoy esperando ansioso, para abrazarte y usar tu vida como te lo mostré tantas veces y tu  te gozabas con esas visiones, yo no cambié de opinión, tengo los mismos sueños para tu vida. 
Vuelve a mí, yo te amo y te extraño"
Jesús.

Si usted se siente identificado con esta palabra, aunque yo no lo conozco, Dios si; Él le ama y sabe todo sobre su vida. 
No espere más, vuelva su corazón a Jesús, deje atrás la frialdad con la que lo han influenciado las personas a las que  no les interesa vivir en la voluntad de Dios para sus vidas. Cuide su corazón, nadie lo puede hacer por usted. 
Oro para que el Espíritu Santo despierte su espíritu, que le de convicción  para que pueda pedirle perdón a Jesús, por sus palabras sin sentido y las excusas que pone para no volverse a Él,  porque lo está esperando. Ruego que la venda que lo ciega, caiga de sus ojos y la luz del Evangelio, vuelva a resplandecer sobre usted.
Corra a los brazos de Jesús, Él le anhela celosamente. 
Santiago 4:5 dice: "¿O pensáis que la Escritura dice en vano: El Espíritu que él ha hecho morar en nosotros nos anhela celosamente?"
¡Qué amor tan grande y tan paciente el de Dios! Él está como en la imagen que hoy comparto, como ese padre que sin rencor corrió al encuentro de su hijo, quién había abandonado la casa, pidiéndole la herencia que le correspondería antes de morir su padre; y el se la dio; el hijo malgastó todo, terminó comiendo la comida de los cerdos, luego de haber tenido todo lo que necesitaba en la casa de su padre. El papá corrió sin reproches, con los brazos abiertos para recibirle y abrazarlo; sin preguntas, sin excusas, con el amor del Padre hacia usted. Jesús lo ama y lo espera siempre.
El Espíritu Santo, seguirá hablándole luego de leer esta reflexión; no son mis palabras, créalo, es el mismo hablándole, no lo ignore, hable con Jesús; si tiene quejas de este texto que lee hoy, dígaselo a Él, porque Jesús se lo envía.

Dios le bendiga
Susana Goglián


Vuelve a casa - Lilly Goodman



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